Cómo quitar los mocos y aliviar la congestión nasal de tu bebé

Cómo quitar los mocos y aliviar la congestión nasal de tu bebé

Cuando aparecen los mocos en nuestro bebé es normal preocuparnos. Ellos no pueden sonarse la nariz ni explicarnos qué sienten, sin embargo hay algunas formas de aliviar la congestión nasal en tu bebé o recién nacido.

No hay una sola técnica para limpiar, y esta es una de las primeras lecciones que nos toca aprender cuando somos madres primerizas, así que toma nota y enfócate en lo bien que se sentirá tu bebé una vez que lo hayas ayudado a liberarse de los molestos mocos.

Cómo mantener limpia la nariz de tu bebé

Si has llegado al terrible momento en el que la naricita de tu bebé está llena de mocos, lo primero es calmarte y entender que nadie puede escapar de ello, y lo segundo es aprender cómo limpiar la nariz de tu bebé cuando padece congestión nasal que le impide respirar.

Para mantener limpia la nariz del recién nacido o del bebé es importante entender que los mocos son parte del aparato respiratorio ya que se producen en el tracto respiratorio. Su color y consistencia nos permiten orientarnos en cuanto a lo que podría estar ocurriendo allí dentro.

Es esencial evaluar al moco si viene acompañado de otros síntomas como fiebre, tos, decaimiento. Si te sientes asustada, preocupada o notas a tu bebé con mucha dificultad respiratoria, contacta tu profesional de salud de inmediato, y más aún cuando son bebés menores de 3 meses, ya que en algunos casos es necesario aplicar oxígeno.

La primera recomendación para mantener limpia la nariz de un recién nacido o un bebé es usar servilletas suaves y húmedas. Esta es la técnica para limpiar de base porque no queremos lastimar la piel delicada y resentida por las mucosidades.

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Dime de qué color es el moco y te diré qué hacer

Es cierto que los mocos son desagradables e incómodos, pero son la forma en la que nuestro cuerpo responde a determinados factores.

Los mocos son necesarios, pues son la forma en la que nuestro cuerpo desecha bacterias y virus, así que básicamente, nos indican que el organismo está defendiéndose, pero hay algunos signos que te permitirán saber cuándo puedes liberarte de ellos sin preocuparte demasiado y cuándo pueden indicar alguna infección en el aparato respiratorio.

Moco claro:

Todo bien, incluso si es recién nacido. Es la forma natural del cuerpo para desechar partículas del aparato respiratorio, y evitar que lleguen a los pulmones. No es necesario utilizar un aspirador nasal ni removerlo con intensidad. Basta con limpiar la zona de la nariz con una servilleta suave o lavar.

Moco blanco:

Es común en los niños que toman muchos lácteos. Recuerda que los lácteos estimulan las mucosas en el aparato respiratorio y es mejor evitarlos cuando hay resfriados.

Moco amarillo:

Es un indicador de que el moco ha estado asentado en el aparato respiratorio, y si es muy brillante, puede indicar infección. Si se prolonga por muchos días, con este mismo color, es necesario acudir al doctor.

Moco verde:

Cuando el moco aparece al despertar, no es alarmante, ya que indica que la bacteria ha sido recolectada del aparato respiratorio. Sin embargo, durante todo el día puede ser indicador de alguna infección.

Moco rosa, naranja o rojizo:

Significa que hay sangre en el moco. La sangre reciente es roja, y la más oscura es más vieja. No debería haber preocupación si se trata de algo ocasional. En cambio, cuando aparece varios días seguidos, es mejor tomar cita con tu pediatra y consultar para analizar qué ocurre con el aparato respiratorio de tu bebé.

Moco gris:

Es un indicador de que tu pequeño ha estado respirando partículas contaminantes como smog, humo, etc. El moco, como buen protector, retiene todas estas partículas de polución y otros elementos para evitar que vayan más adentro de la nariz y lleguen hasta los pulmones.

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Succionar los mocos a mi bebé con la boca:

La técnica para limpiar primitiva, antes del aspirador nasal, es la de succionar los mocos con la boca. Recuerdo haber hecho esto cuando mi bebé acababa de nacer. Instintivamente, comencé a succionar los mocos a mi bebé con la boca.

En realidad, el recién nacido no nace con moco como tal, se les llama gleras y son las mucosas que ocupan su aparato respiratorio, -exceptuando los pulmones que empiezan a funcionar con el primer respiro vital-. Anterior a esto, los bebés no respiran porque el oxígeno llega mediante el cordón umbilical, y sus fosas nasales y tracto digestivo están llenos de líquido amniótico. Vale decir, que estudios recientes indican que no se debe aspirar rutinariamente a todos los bebés recién nacidos ya que el estrés y la molestia que supone no tratándose de una afección como tal del sistema respiratorio.

Seguramente, al no disponer de ninguna herramienta para ayudar a descongestionar la nariz del recién nacido o bebé cuando le impide respirar, no dudaría en succionar los mocos a mi bebé con la boca.

Herramientas para quitar los mocos de tu bebé:

Existen diversos métodos para quitar los mocos de recién nacido o de tu bebé cuando le impide respirar. Lo esencial es mantener limpia la nariz pero evitar irritaciones por exceso de limpieza.

Algunas recomendaciones para ello es colocar cera de abejas o algún aceite gentil en la entrada de los orificios nasales para mantener bien hidratada la piel.

Algunas herramientas son:

  • Aspirador nasal (aspirador nasal manual, aspirador nasal de succión o aspirador nasal eléctrico).
  • Lavado nasal
  • Nebulizadores
  • Humidificadores
  • Baños de vapor
  • Hidratación
  • Masajes

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Cómo usar el aspirador nasal tipo pera:

Esta es la clásica herramienta. Una herramienta incómoda (especialmente en un recién nacido), y difícil de limpiar después de usar (por no decir imposible). La punta larga y angosta, más la imprecisión de su alcance, son algunas de las razones que hacen que muchas madres la odien. Si decides usarla, recuerda que la técnica para limpiar es:

Presionar la pera para sacar el aire primero y luego introducirla en el orificio de la nariz. Seguidamente, al soltarla lentamente, la presión succionará el moco que le impide respirar y ayudará a que baje. Una vez que retires el aspirador de la nariz, repite el procedimiento pero con fuerza sobre una servilleta para sacar el moco de la pera. Para limpiarla, repite la operación con un poco de agua tibia y jabón.

Cómo usar el aspirador nasal tipo NoseFrida:

Esta herramienta es fantástica para aliviar rápidamente la congestión nasal que impide respirar al recién nacido o bebé. Muy importante no aspirar demasiado ya que la nariz necesita de sus mucosas mínimas que protegen el aparato respiratorio.

Este aspirador nasal tiene una técnica para limpiar consiste en una manguerita con la punta del aspirador que es como un tubo plástico con filtro y la boquilla por donde succionas.

El tamaño es bastante adecuado ya que no es tan delgado pero la punta es lo suficientemente angosta para que encaje en el orificio de la nariz del bebé incluso si es recién nacido.

Lo primero es siempre ayudar a fluidificar todavía más las fosas nasales con un poco de spray de solución salina. Luego, introduces la punta del aspirador intentando ser lo más precisa y rápida. La manguerita es lo suficientemente corta como para que la succión sea eficiente.

Apenas colocas la punta del aspirador en la nariz, rápidamente succionas y verás el moco quedar en el tubo ¡Te sorprenderás de la cantidad de moco que puede salir! El alivio será tanto para tu pequeño como para ti.

Cómo usar los aspiradores eléctricos:

Este tipo de aspirador nasal, como su nombre lo indica, se valen de baterías para realizar la operación de forma eléctrica. Así que no hay mucho que hacer ya que el aparato lo hace todo. Existen muchos modelos, algunos hasta pueden reproducir algunas canciones de cuna que permiten distraer al pequeño, así como diversos niveles y ritmos de succión.

Entre otras características, están diversas puntas intercambiables de silicona para que puedas escoger la que más se ajuste al orificio de la nariz de tu bebé.

El lavado nasal, una solución estupenda para la congestión nasal:

Una de las soluciones preferidas por muchas madres -incluyéndome- es el lavado nasal con solución salina.

Para hacerlo, llena una jeringuilla de 5 ml (¡sin aguja!) con solución salina, luego coloca a tu bebé en posición lateral para facilitar el descenso de los mocos, y de forma rápida inyecta la solución salina en el orificio de la nariz. Verás salir por la otra fosa nasal el moco, limpiando las vías aéreas respiratorias superiores de forma excepcional. El lavado nasal puede hacerse con 5 ml en cada orificio de la nariz. Es fascinante (aunque parezca desagradable) poder ver la cantidad, textura y color del moco que sale tan rápidamente, aliviando en el acto la congestión nasal.

Nebulizar a nuestro bebé cuando el moco le impide respirar:

Este aparato nos permite colocar directamente solución salina a través de la mascarilla, un poco de hidratación al aparato respiratorio de nuestros peques cuando el moco les impide respirar bien. Antes de aplicarla es importante que tenga limpia la nariz. A pesar de que este aparato puede ser un poco ruidoso y asustar a los peques, puede ser de mucha ayuda. Intenta utilizarlo de día y asegúrate de quitar tu cara de tristeza o dolor, y cámbiala por una gran sonrisa que le de ánimos. Si va acompañada por una canción, ¡mucho mejor!

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Soluciones caseras para aliviar la congestión nasal:

Cuando el bebé no puede respirar bien y escuchamos esos ronquidos perturbadores que nos indican que la congestión nasal le impide respirar, es importante mantener limpia la nariz.

Sin embargo, muchas veces, los mocos secos en tu bebé hacen que tenga una respiración ruidosa pero no significa que exista una congestión nasal propiamente tal.

Algunas soluciones que puedes aplicar son:

  • Mantener el ambiente húmedo: los humidificadores son buenos aliados para aliviar la congestión nasal, ya que ayudamos a que salgan más fácilmente las mucosidades que le impide respirar gracias al vapor. Un ambiente húmedo es importante para evitar que empeore.
  • Baño de vapor: dejar correr agua caliente en el baño y luego entrar a un baño de vapor también ayuda. Se pueden agregar algunas gotitas de aceite esencial de eucalipto al agua para que el vapor tenga este aroma tan aliviante.
  • Hidratación: mantener a tu bebé hidratado es clave para favorecer la fluidificación y, en consecuencia, la expulsión del moco. Ofrecer el pecho siempre, y agua si tienen más de 6 meses, es fundamental.
  • Masajes: un masaje nasal en la zona del tabique y nariz ayudará a movilizar las mucosas en la zona. Aplicar un masaje antes y después de humidificar y/o vaporizar ayudará un montón.

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Otra recomendación es intentar que el bebé no esté completamente horizontal porque esa posición le impide respirar todavía más. Inclina un poco su espalda hacia adelante con una almohada será de gran ayuda.

Como en casi todo en la vida, con mucha paciencia y constancia podrán superar juntos los primeros resfriados. Algo sí es seguro, te volverás una experta en poco tiempo en materia de mocos 😉

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Cecilia Salazar

Cecilia Salazar

@mamamistica
Mamá de 3 varones.
Investigadora especializada en temas de embarazo y educación perinatal.
Doula.
Promotora de Lactancia Materna.

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